Anthriel son una banda finlandesa de metal progresivo que debuta con
este "The Pathway" y que podríamos definir como un almendrado de vainilla del metal.
Y podría dejarlo ahí, pero seguro que os pica, ni que sea mínimamente la curiosidad, la
definición hecha.
Veamos, tenemos montones y montones de bandas malas, el típico polo hecho a base de agua y
edulcorante que no valen más que para molestar y satisfacer las necesidades de aquellos que todavía
no son conocedores de lo que es un buen helado, helados excesivamente simples, pero que satisfacen a los
que no piden más que lo más básico.
Luego, a partir de ahí tendríamos variedad de gustos y colores, y variedad de complejidad en su
elaboración, hasta llegar a las tarrinas con frutas, trozos de almendra, avellana y chocolate, que si son de
gustos exóticos y extravagantes podríamos compararlos con el avantgarde.
Y luego tendríamos toda esa sección de helados de vainilla con exterior de chocolate, que podríamos
comparar con el metal melódico, donde los hay de muchos gustos y sabores, con una elaboración algo más
compleja para que no se derrita la capa antes que el interior y que aguante esa composición hasta el final. Eso
sería el metal progresivo, un helado que hay que tomarlo a un ritmo concreto y sus proporciones deben ser las
correctas para saborearlo todo a la vez, ya que aquellos que primero se comen el chocolate de fuera, acaban
pringados con la vainilla que se deshace por no tener la capa exterior que lo mantiene en su punto.
Pues Anthriel son el típico almendrado de vainilla, un progresivo bien proporcionado, que no
arriesga con sabores ni texturas, no encontramos agudos punzantes ni voces rotas o guturales, una voz
melódica, buena, pero que no va más allá de los otros almendrados que hemos probado. Una capa de un buen
chocolate, que mantiene su interior consistente, pero que no nos sorprende en absoluto, con una base
rítmica que no arriesga en ningún momento, al igual que no lo hace la música, una vainilla de fina textura
que pasa muy bien, pero donde no encontramos nada más que la vainilla esperada. Y es que hasta que no
hasta "Light Divine", no encontramos un juego de teclados y melodías mínimamente interesante y original.
Cd para amantes de lo bueno, pero que no esperan nada nuevo ni original.
Lluís
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