La calidad de la banda brasileña Angra es totalmente indiscutible. Empezando por sus tiempos pasados, con la formación inicial y acabando por la formación actual. Han pasado por encima de todo, incluso cuando todo el mundo los llegó a dar por muertos, ellos resurgieron (y nunca mejor dicho con su “Rebirth”) y siguieron hacia delante. Angra siempre se han movido en la frontera del Power Metal y del Metal Melódico, siendo su sonido y su empuje uno de los más característicos y respetables de la escena. Sí, sé que esto parece más bien la introducción de un testamento, y no pretende serlo, como tampoco pretende serlo este nuevo trabajo de la banda suramericana, un trabajo que te deja un poco confuso.
Por un lado es innegable e inapelable que la calidad compositiva de Angra no ha disminuido ni un ápice. Este trabajo tiene tanta calidad como cualquier otro disco que hayan podido editar hasta la fecha. Eso sí, olvidaros de ese sonido característico y respetable de Angra del que he hablado más arriba y que todos sabríamos reconocer. Tenemos algo seguramente más ambicioso pero menos agresivo, con menos feeling y gancho, algo que no nos entrará ni a la primera escucha, ni probablemente a la tercera, pero que los más pacientes sabremos apreciar.
Tenemos una apuesta hacia algo nuevo, hacia un sonido algo más Hard Rock, algo que les honra pero con lo que tendrán que tener mucho cuidado, tanto en la adaptación al nuevo sonido como en la forma de transmitírselo a su público. Esto último creo que será lo que más les costará.
Sergi |