"Fúria Ígnea", tercer trabajo discográfico
de Alabarda, sin duda, el disco que les hará llegar
a liderar el heavy Metal Ibérico". Así
empieza la nota promocional del nuevo disco de Alabarda.
Primero de todo, y hasta que España no tenga bandas
del talante y la calidad de Moonspell, por poner un ejemplo
así al azar, deberíamos empezar a considerar
que Portugal, aunque sólo sea a nivel musical, pertenece
a la Península Ibérica pero, para su suerte,
no pertenece a España y poco tiene que ver su metal
con el nuestro.
En segundo lugar, tenemos a una banda que en su tercer disco
sigue basando su música en los riffs que Glenn Tipton
hacía en los 80, y en canciones como "Fúria"
tiene unas líneas vocales que nos evocan a un "Noche
de Rock'n'Roll" de unos Barricada del 83.
Si añadimos que la base rítmica sigue siendo
pobre y simple, y que Carlos Arturo se ahoga en los temas,
menos rockeros (o barriqueros) y más heavies donde
emula a Rob Halford, quizás sí que sea la banda
que liderará el metal nacional, pero eso sólo
indica que el metal nacional es el hazmerreír del metal
europeo.
Mientras que en otros países los grupos de metal pueden
competir al lado de los grupos de rock y pop, y ganar premios
y respeto simplemente como músicos, sean de avantgarde,
de death metal o de hard rock, porque son creadores musicales
de reconocida calidad, aquí llevamos 25 años
con la misma música, las mismas camisetas y no pasaremos
nunca de ser los peludos de la litrona, porque, según
parece, no damos para más.
Lluís
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