Este es un disco de compensaciones, y me explico, se han quedado
sin David Readman y su voz tan especial, pero en su lugar,
Stéphan Forté nos ha puesto a un desconocido
brasileño llamado Gustavo Monsanto, que compensa el
no tener esa tonalidad tan especial de David, con una mayor
variedad vocal, desde tonos más altos (sin excesos)
a voces algo rotas con más rabia de la que emite la
voz de David.
Esa voz ha abierto un gran abanico de posibilidades para Adagio,
que de un primer disco buenísimo pero excesivamente
lento, han podido pasar a un nuevo álbum de metal progresivo-neoclásico
de lo más potente y duro que hemos oído, llegando
algunos estribillos a rozar el black o el death (escuchad
la canción que da título a este "Dominate").
Han compensado en no disponer de ningún famoso teclista
(como fueron Vitalij Kuprij o Richard Andersson en los anteriores
discos), con más fuerza a las guitarras y a los coros.
Es un disco que ha compensado las pérdidas con nuevas
posibilidades, muy bien aprovechadas, sorprendiéndonos
gratamente con esa mayor potencia, cosa que ya se preveía
en sus directos, más duros que en estudio y con un
Gustavo a la voz que rivaliza en calidad y protagonismo con
las vestimentas y las guitarras de Stéphan.
Lluís
|